La fiebre en los niños puede causar mucha preocupación, sobre todo cuando aparece durante la noche. Sin embargo, la fiebre no es una enfermedad por sí sola. Es una señal de que el cuerpo está luchando contra una infección. Muchos casos se pueden cuidar en casa, pero la edad del niño, su temperatura y su comportamiento ayudan a saber cuándo debes llamar al médico.
Cómo saber si tu hijo tiene fiebre
Tocar la frente de tu hijo no permite saber con precisión si tiene fiebre. Usa un termómetro digital y anota la temperatura, la hora y la forma en que la mediste. En general, una temperatura de 100.4 °F (38 °C) o más se considera fiebre. El método para tomarla puede cambiar según la edad del niño, por lo que puedes preguntarle al pediatra cuál es la mejor opción.
Además del número, observa cómo se comporta tu hijo. Un niño que tiene fiebre, pero bebe líquidos, responde cuando le hablas y logra descansar, puede necesitar solo vigilancia en casa. Si está muy débil, no responde como siempre o parece empeorar, debes pedir ayuda médica.
Mantén a tu hijo cómodo y bien hidratado
La fiebre puede hacer que un niño pierda más líquido de lo normal. Ofrécele agua, leche materna, fórmula o una solución de rehidratación, según su edad. Puedes darle pequeñas cantidades con más frecuencia si no quiere beber mucho de una vez. No lo obligues a comer. Si tiene apetito, dale comidas sencillas que pueda tolerar.
Usa ropa ligera y mantén la habitación a una temperatura cómoda. No cubras al niño con muchas mantas, aunque diga que siente frío. También debes revisar cómo se encuentra durante la noche. Busca señales de deshidratación, como boca seca, pocas lágrimas, menos orina o menos pañales mojados.
Los medicamentos deben aliviar el malestar
No siempre es necesario bajar la temperatura. El objetivo principal de un medicamento para la fiebre es ayudar al niño a sentirse más cómodo. El acetaminofén o el ibuprofeno pueden usarse en algunos niños, pero la dosis depende de la edad, el peso y el producto. Lee la etiqueta y consulta con un médico o farmacéutico si no estás segura de la cantidad.
No le des aspirina a un niño. Tampoco alternes acetaminofén e ibuprofeno a menos que un profesional de salud te dé instrucciones claras. El ibuprofeno no es adecuado para todos los niños, especialmente para ciertos bebés o niños deshidratados. Si tu hijo es muy pequeño, tiene otra enfermedad o toma medicamentos, llama al pediatra antes de darle un producto para la fiebre.
Evita los baños fríos y otros remedios peligrosos
Un baño con agua fría puede causar escalofríos y hacer que tu hijo se sienta peor. No uses hielo, agua muy fría ni alcohol sobre la piel. Estas prácticas no tratan la causa de la fiebre y pueden ser peligrosas.
Un baño tibio puede ser agradable si el niño lo desea, pero no es obligatorio. El descanso, los líquidos y la observación suelen ser las medidas más útiles. Tampoco le des antibióticos que hayan sobrado de otra enfermedad. Muchas fiebres son causadas por virus, y los antibióticos solo funcionan contra ciertas infecciones bacterianas. Un médico debe decidir si son necesarios.
Cuándo debes llamar al médico
Llama de inmediato si tu bebé tiene 3 meses o menos y presenta una temperatura de 100.4 °F (38 °C) o más, aunque parezca estar bien. Los bebés de esta edad necesitan una evaluación médica rápida. También debes llamar si la fiebre supera varias veces los 104 °F (40 °C), si dura más de 24 horas en un niño menor de 2 años o si continúa más de tres días en un niño mayor de 2 años. Estas recomendaciones coinciden con la orientación de la American Academy of Pediatrics.
La temperatura no es la única señal que cuenta. Busca atención médica si el niño tiene dificultad para respirar, una convulsión, rigidez en el cuello, un sarpullido extraño, vómitos repetidos o señales de deshidratación. También pide ayuda si está muy dormido, cuesta despertarlo, no responde como siempre, siente dolor fuerte o sigue pareciendo muy enfermo después de que baja la fiebre.
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